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Jorge Ramírez Caficultura desde Costa Rica

Necesidad de podas frecuentes en mismas áreas de cultivo, puede indicar

problemas con las densidades de siembra

Ing. Jorge Ramírez Rojas

Asesor Experto en Café

[email protected]

Situación común en algunas plantaciones

En plantaciones de café ubicadas en zonas con alguna limitación en cuanto al clima o los suelos, donde se manejan sistemas de cultivo con distancias de siembra cortas; en los lotes de café se generan prematuramente condiciones de excesivo follaje entre las hileras de las plantas, los cafetos llegan a producir a lo sumo dos cosechas, manifestando después requerimiento de poda debido al ambiente “cerrado” provocado por mucho crecimiento vegetativo y escasa diferenciación productiva (preparación de cosecha).

Por lo general este tipo de situaciones ocurre en plantaciones que se encuentran en zonas donde se presenta alta pluviosidad y limitaciones de radiación solar para los cafetos en diferentes épocas del año, debido a una mayor nubosidad y la presencia de neblina. Estos problemas ocurren aunque que se trabaje en condiciones de suelos con buenas características para el cultivo.

Por otra parte en zonas de cultivo donde las limitaciones son más bien la baja fertilidad química y física de los suelos y el promedio de temperatura es más alto; también los lotes de café muy adensados manifiestan la necesidad de podas frecuentes, en este caso debido a la manifestación de un agotamiento prematuro y poca preparación de cosecha de los cafetos apenas después de cumplidos los dos primeros ciclos de producción.

Origen del problema

Esto ha venido ocurriendo cuando a pesar de algunas limitaciones agroecológicas perfectamente salvables con manejo adecuado; los caficultores han insistido en establecer sus plantaciones a las mismas densidades y distancias de siembra que en su momento fueron evaluadas y establecidas de manera exitosa en otras zonas de cultivo, las cuales disponen de condiciones de clima y suelos plenamente óptimas para la caficultura.

El problema realmente es de adopción de tecnologías, donde los productores no han diferenciado sus zonas de cultivo y quieren sembrar utilizando tecnologías generadas para otras condiciones, sin valorar la necesidad de implementar el uso de los diseños de siembra para sus propias condiciones.

Hemos observado estas situaciones en plantaciones de varias zonas cafetaleras de Costa Rica y también en otros países productores donde es común el manejo de sistemas de cultivo intensivo con muy altas densidades de siembra y excelente productividad, pero que cuando se utilizan en condiciones de clima y suelos donde existen algunas limitaciones, estos sistemas no responden según lo espera el productor y deben ser motivo de ajuste de acuerdo con la propia realidad de esas zonas de cultivo en particular.

Consecuencias sobre el manejo de las podas

Cuando en sistemas adensados los lotes de café “cierran” mucho y se requiere de podas en forma bastante prematura, los productores optan por realizar podas cíclicas muy drásticas, como los ciclos de poda de tres años. Se dan casos en fincas comerciales donde aún con el manejo de ciclos de poda muy cortos (pocos años entre una poda y otra en los mismos cafetos), los lotes siempre se “agotan” rápidamente y demandan poda nuevamente, obligando a realizar esta práctica sobre madera muy reciente que en otras condiciones de manejo, podría aportar un mayor número de ciclos productivos previo a una nueva poda.

Otro indicador de este tipo de problemas en las fincas se nota cuando los productores deciden realizar podas en dos hileras consecutivas el mismo año, en clara intención de “abrir” la plantación debido al follaje excesivo de los lotes y la poca productividad esperada, lo cual causa un claro desequilibrio en cuanto a la proporción de poda programada, lo cual además trastorna el cumplimiento de un sistema de poda cíclica ordenada y económica.

También se dan los casos donde utilizando podas cíclicas por hileras, por el mismo “ambiente cerrado” generado a pesar de este manejo, se ven en la obligación de pasar a la implementación de podas por lote, lo que nuevamente causa trastorno en la proporción de poda programada. Inclusive en cafetales muy adensados que manejan podas selectivas, por el uso de muy altas densidades de siembra y las repoblaciones que por lo general realizan, la cantidad unitaria de plantas podadas por año necesarias para mantener el cafetal “abierto”, resulta sumamente alta, teniendo que podar cafetos con bastante potencial de aporte productivo, incurriendo además en mayor gasto de mano de obra.

La necesidad de podas frecuentes en los mismos lotes acarrea situaciones desfavorables que limitan la productividad y la rentabilidad del cultivo: Reducción del área productiva total de la plantación a intervalos cortos de tiempo en años, gasto de mano de obra y de insumos para el mantenimiento de áreas de cultivo sin aporte de cosecha y un desgaste de los cafetos o disminución de su vida útil causado por un proceso cíclico frecuente de recuperación para el retorno a la fase productiva que implica desarrollo, formación de nuevos ejes y ramas productivas.

Desde cualquier ángulo que se analice, no se trata de un buen negocio tener que estar podando los cafetos a intervalos frecuentes.

Racionalización de las densidades de siembra

El uso de la densidad de siembra adecuada depende de las condiciones agroecológicas de la zona de cultivo, del nivel de tecnologías en el manejo de las fincas y de las variedades que se utilizan. De estos factores el clima y los suelos no son modificables por parte del productor, razón por la cual aunque se utilice alta tecnología y las mejores variedades, en última instancia la determinación de las densidades y distancias de siembra más adecuadas estarán determinadas por las condiciones ambientales de la zona de cultivo.

Resultados de investigaciones y la experiencia en el manejo de siembras comerciales con variedades de porte bajo, señalan como punto de apoyo para acercarse a las densidades y distancias más adecuadas, partir de la referencia del manejo de la densidad de 5000 plantas por hectárea, establecidas en diseño rectangular de distancias de siembra de 2,0 m entre hileras y 1,0 m entre plantas.

Este sistema de siembra se adapta muy bien a diversas situaciones de cultivo, clima y suelos y es de muy buena respuesta productiva, ya que permite buena entrada de luminosidad en la plantación y por tanto buena preparación de cosecha, limita el ambiente propicio para el ataque de plagas y enfermedades y con buen manejo, puede prolongar la vida útil de las plantas y disminuir el agotamiento prematuro de los cafetos.

A partir de la definición del uso de una densidad de 5000 plantas por hectárea, con apoyo de los ensayos o pruebas de campo según corresponda, perfectamente se puede ajustar el diseño de siembra a diferentes arreglos en el campo dependiendo de factores climáticos locales específicos y las características de manejo que se quiera dar a la plantación.

Propuesta de un diseño de siembra alternativo

Un diseño de siembra alternativo que mantiene la misma densidad de 5000 plantas por hectárea pero que modifica las distancias de siembra, es el arreglo de 2,5 m entre hileras y 0,8 m entre plantas, cuya implementación se puede valorar inicialmente en las fincas, mediante el establecimiento de parcelas de observación en comparación con el sistema de siembra convencional que se ha venido utilizando en la finca.

Este diseño va a favorecer mucho una buena apertura entre las hileras de café, mejor diferenciación productiva de las ramas laterales por captación de radiación solar, disminuye el ambiente cerrado de la plantación y el agotamiento prematuro de los cafetos, además de facilitar las labores de atención del cultivo.

Esta ampliación de espacio en las calles, se ve compensado por el acortamiento de las distancias entre plantas, y así mantener densidades de siembra de 5000 plantas máximo por hectárea, muy conveniente para el cultivo de altos rendimientos propiciando una condición menos favorable a la creación del “ambiente cerrado”, al exceso de follaje y al agotamiento prematuro.

En cuanto al agotamiento prematuro de lo cafetos, la creación de ambientes muy “cerrados” en los lotes del cafetal por el denso follaje y excesivo traslape de ramas entre las hileras, todas situaciones que llevan a la necesidad de tener que realizar podas frecuentes; el uso de una distancia de siembra más amplia entre hileras sin variar las densidades, puede mejorar en mucho la productividad al dirigir el manejo de la plantación hacia una forma de siembra más favorable para la diferenciación productiva de las ramas del cafeto, como una clara alternativa que se puede implementar bajo las condiciones que ya han sido descritas.

Manejo agronómico complementario

Como prácticas agronómicas de acompañamiento a los cambios en el diseño de siembra, se deben mantener pocos ejes por sitio de siembra, unos 2 a 3 como máximo. Paralelamente es importante valorar en el campo la siembra de lotes con plantas formadas a un solo eje ortotrópico por sitio de siembra, ya que esto permite racionalizar aún más el número de ejes, facilitar el desarrollo de una única planta morfológica principal con gran potencial productivo,

El manejo de parcelas con fines de observación establecidas en diferentes zonas cafetaleras de Costa Rica con almácigo a un eje desde hace varios años, ha permitido determinar un excelente comportamiento agronómico y productivo de los cafetos, generando además una condición de ramas mejor distribuidas, más productivas y con menos presión de follaje en el lote.

El ajuste a los distanciamientos de siembra complementado con el manejo de cafetos formados a partir de almácigo a un solo eje y realizar labores eficientes de deshijas para desarrollar plantas con una mejor disposición a la producción; es un objetivo muy importante a plantearse por los productores de las zonas donde limitaciones de clima o de suelos y el uso inadecuado de las densidades y las distancias de siembra, han provocado la necesidad de realizar podas frecuentes en las plantaciones.

Fotos Podas de dos hileras contiguas, hileras sumamente cerradas, fuertes ataques de ojo de gallo, ambientes oscuros y húmedos, evidente exceso de follaje, agotamiento productivo prematuro.

Referencias

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